Página 87 - SENOHI

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RELATOS DE AMBIENTACIÓN HISTÓRICA |
I SENOHI
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La siguió hasta la terraza. El azul del mar se reflejaba en el aire, envolviendo con su resplandor
todo el barrio de los pescadores.
El águila romana ondeaba como una segunda llama en lo alto del gigantesco faro en el centro
de la isla de “pharos”, dividiendo el puerto, ahora moteado en la lejanía por las embarcaciones ro-
manas de guerra y por multitud de barcos con mercancías de todo el mundo, que levantaban blancas
espumas en el azul.
La voz de la mujer hizo que alzara los codos de la barandilla. La muchacha negra le miraba y
sonreía
-Ave hombre del desierto, mi reina tiene un mensaje para ti.
Había utilizado el saludo romano, la fórmula de moda en Alejandría. La sonrisa nada ingenua de
la chica indicaba que conocía su origen.
Marco no ignoraba que se había convertido en un proscrito, en un desertor, y que cualquiera po-
dría cobrarse el precio puesto a su cabeza.
-¿Quién es tu reina muchacha?
-La reina Candar, yo soy Zora, su esclava, y también la tuya, si aceptas. Mi ama y tú tenéis ene-
migos comunes.
Zora sacó un medallón que introdujo en la túnica de Marco. Junto al pecho dejó el medallón y
también la mano.
-¿Qué debo aceptar?, susurró Marco, sus labios rozaban el cabello de la mujer, aspirando el per-
fume nubio, sus ojos recorrieron ávidos el generoso escote.